Revista CTP - Club Taurino Pamplona - 2009

ACTA EST FABULA.

 

Según cuenta Svetonio, parece ser que esto fue lo que dijo el emperador Augusto instantes antes de morir: ”el espectáculo ha terminado”. Ernesto Garberi, “Elio” para todo el mundo, este año no ha acabado la escalerilla Sanferminera empezada el “uno de enero”. Se nos ha ido en el 5º peldaño. Salió del escenario de repente dejando el patio con toda la mosquetería enmudecida.

La ultima vez que nos vimos, contradiciendo su habitual optimismo y ganas de seguir luchando, pero con la lucidez característica de sus pensamientos, dijo: “de esta cama no me voy a levantar”.

 Los dos vivíamos en Milano sin conocernos. Nos puso en contacto San Fermín en una noche nochera de los primeros años setenta a la salida del Kabiya. No me lo podía creer. ¡Llevaba chaqueta, corbata y pañuelo colorado al cuello!. Desde entonces aquellos avios constituyeron la base del terno que acompañó su trayectoria de aficionado a los toros. Solo la metereología, una vez, consiguió que se las quitara. Fue en una tarde en que la lluvia cayó a cantaros en la Monumental de Pamplona. Él, que se cuidaba mucho, prefirió quitarse chaqueta, corbata y pañuelo en lugar de enfrentarse, quizás, con una pulmonía. Pero se quedó conmigo, empapado hasta los huesos, en el tendido hasta el final.

 Aficionado indagador, siempre quiso averiguar el porqué de las cosas taurinas y puso su gran cultura al servicio de sus pesquisas. Fue un verdadero amante de la pureza de la Fiesta.

Vio que la Feria del Toro  carecía de un trofeo al Tercio de Varas y él me empujó a que inventásemos los Trofeos “Ambrogino d’Oro” y Ambrogino de Plata”. Reproducciones de una moneda de la edad media, en oro para el mejor Tercio y de plata para el mejor puyazo. En Milán, el Ayuntamiento, otorga todavía “l’Ambrogino d’Oro” a los ciudadanos o visitantes de muchos quilates. Con Elio y cuatro “locos” más (que conectaron con nosotros a raíz de la publicidad que nos hizo la prensa de Pamplona mientras otorgábamos uno de esos trofeos en el CTP), fundamos el Club Taurino Milano. La primera entidad taurina en Italia.

Muchos de mis andares en el mundo  de los toros han sido en compañía de Elio. Desde las visitas a las ganaderías con el Club Taurino Pamplona (en la foto de arriba Elio -segundo de derecha a izqda-, con su gabardina, en la finca de D. Fermín Bohórquez en el transcurso  de una gira gaditana del CTP), a la organización de excursiones a las ferias más importantes. Chaqueta, corbata y, por si acaso, también gabardina. Siempre. En cualquier excursión o feria. San Isidro o Sevilla, Nimes o Zaragoza, Valencia o Salamanca. Y, por supuesto, a la Feria del Toro de Pamplona a la que nunca dejó de asistir hasta el parón que le dió su maldita e irreversible enfermedad.

Imposible contar las anécdotas de nuestra vida común de aficionados. Porque detrás de su imagen seria, Elio también tuvo sus chispazos de locura. Como aquel día en El Puerto de Santa Maria cuando acabamos borrachos como cubas, porque un “barista” nos enseñó “el ligado”, un cocktail explosivo a base de Machaquito y Chinchón dulce. Mitad y mitad. O como en la finca de Albaserrada cuando nos llevamos algún que otro moratón peleando con una vaquilla. O en Nimes, cuando fuimos a “les Arènes” vestidos con traje corto. 

Motivos políticos y de estrategia en la conducción del Club  provocaron nuestra separación y decidí fundar otra entidad taurina en Milán. Separación de cuerpos que no de almas ya que nunca dejamos de ser aficionados y sobre todo amigos.

Hoy, a pesar de todo,  resumo mi relación con Elio en pocas palabras: “más de treinta años de amistad y desmesurada afición a la Fiesta de los Toros”. Y, sobre todo, un desmedido amor hacia la Fiesta de San Fermín.

Ayer, en la iglesia, su hija Deborah, que dió a  luz el día después del entierro, declaró el cariño hacia su padre diciendo: “mira, mañana tendremos en la puerta de casa dos escarapelas, una para él y otra para Greta”.

 A partir del próximo 7 de julio, dejaremos de tener la esperanza de que alguien con chaqueta y corbata vuelva a sentarse en la localidad nº 1 de la primera fila del Tendido 1 de nuestra Monumental. Pero tendremos una dulce seguridad: “en Milán, Greta, una estupenda niña de cuatro kilos y doscientos gramos, la nueva nieta de Elio, estará con nosotros para seguir recordándonos nuestro entrañable e inolvidable amigo en esta vida”.

Ciao Elio, descansa en paz y ¡que San Fermín te acompañe siempre!

 

Joteros alla messa per Elio Garberi - Pamplona 13.07.09
Joteros alla messa per Elio Garberi - Pamplona 13.07.09