El italiano Carlo Crosta gana el concurso de relatos taurinos de Las Ventas. AGENCIA EFE

 

Madrid, 17 nov (EFE).- Un aficionado taurino italiano, Carlo Crosta,
ha resultado ganador del tercer concurso de relatos taurinos convocado
por la empresa "Taurodelta" de la Plaza de Toros de Las Ventas, en
cuyo programa oficial se publicaron a lo largo de la temporada.
El relato "Tocando el Palco Real", que fue publicado el jueves 7 de
mayo, ha obtenido la mayor puntuación del jurado (18 votos), seguido
por "Romance de Morantía", de Susana Fuentes (17 votos). Otros relatos
especialmente valorados han sido "La seriedad de Las Ventas", de
Adrián Martín-Albo (16 votos) y "Recordando el 16 de mayo", de Ángel
Rivero Peláez (15 votos).
Carlo Crosta, nacido en Milán en 1940, es uno de los seis socios
fundadores del Club Taurino de Milán, en 1984, entidad de la que tres
años después se desligó para constituir la peña taurina "Los
Italianos", de la que actualmente es presidente.
Publicitario jubilado, Crosta es desde su juventud aficionado
práctico, con muchas oportunidades para torear en el campo, ya que
además de la actividad cultural que desarrollan el Club y la Peña que
nacieron en parte gracias a él, programan también viajes a España para
ver corridas de toros en las ferias más significativas de la temporada
y visitas asimismo a ganaderías.
Crosta ha colaborado en el desaparecido diario madrileño "Diario 16",
"Diario de Noticias" de Pamplona y la revista del Club Taurino de
Pamplona, además de ser comentarista en programas de Onda Cero.
Al premio Taurodelta de relatos taurinos, dotado con 1.500 €, han
concurrido más de 120 originales, de los que se han publicado 68
(total de programas editados durante 2009), remitidos por aficionados
de diversos países y numerosas regiones españolas.
El jurado de este premio ha estado compuesto por cinco miembros,
convocados por el Departamento de Comunicación de Taurodelta, que
valoraron los relatos finalistas de 1 a 5 puntos.
La entrega del premio se realizará, como es costumbre, durante el acto
de entrega de los Premios a los triunfadores de San Isidro y de los
premios periodísticos de la temporada, en la próxima edición de dicho
ciclo, en mayo de 2010. EFE
Programa Las Ventas - 7 de mayo 2009
Programa Las Ventas - 7 de mayo 2009
¡El pase natural!
¡El pase natural!

NON SO CHI LO HA SCRITTO PERÒ:

¡ES UNA VERDAD COMO UN TEMPLO!

Predecible. Y atlético. Hemos hecho del toreo algo predecible bajo el fondo de cuerpos atléticos que cada vez necesitan más de fisioterapeutas y menos de Belmonte y Valle Inclán. Será por los nuevos tiempos, pero la fiesta adolece de la magia. Aquello que no que no está en el guión. Hemos hecho un toreo a gusto de tópicos que llamamos liturgia para ahorrarnos el trabajo profundo de la liturgia. Los periodistas ayudamos a quitar la magia, tan empeñados en describir la técnica, el porqué de cada muletazo. Nos pusimos de pie en el teatro para decirles a los públicos hipnotizados por el mago que la chistera del prestidigitador tenia doble fondo. Y matamos la magia. Ayudamos a ese concepto de programación que consiste en poner toreros según manda el abono, el interés de los cambios o los pliegos de condiciones. Un sistema que niega lo imprevisible. Y un sábado de otoño llega el toreo por sorpresa y nos regaña y nos dice que algo nos falta. Que algo falla.

Un toreo menos predecible, menos sabido. Hemos dejado que el toro sea el que ponga lo impredecible y no es suficiente. Un tipo de cuerpo liviano, de edad indefinida porque el toreo ni tiene edad ni tiene cuerpo, ni musculación de gimnasio, un tipo de una generación a la que casi se le ha dado ya la espalda, nos regresa a la sorpresa. Y dinamita los tópicos justo cuando reivindicamos el arte. La Cultura. No es cierto que no se deba de abrir plaza. Es derrotismo, una norma de perdedores de la magia. Juan Mora abrió plaza y almas. El secreto es lo imprevisible, lo que no se conoce o se sabe. Por eso un público de sábado, que se supone tan lego del toreo, junta sus voces y pasiones con una faena breve y honda, perfectamente imperfecta. Como ha de ser el toreo. Si. Natural. Personal. Vivimos un toreo en donde se anuncia casi todo antes de que suceda. Ahora se hace esto, ahora lo otro, ahora la derecha, ahora la izquierda, ahora el capote a la espalda, ahora las bernardinas. Ahora…ahora no debería existir en el toreo.

Es un reflejo de la sociedad, sin duda. En la que se hace sexo juvenil de forma atlética, pero sin penetrar en las entrañas del otro. Superficie previsible. Se quiere previsiblemente. Se vive con previsión. Incluso a los genios se les busca su regularidad previsible. Hasta a Morante queremos hacerlo de valor y previsible. En esta evolución de vértigo del toreo pensamos que el camino es el muletazo mas largo y mas por abajo, puede ser, pero a costa de forzar el cuerpo. Y quizás el toreo sea retorcer el alma con la naturalidad de un día de lluvia.
En cualquier caso, Juan Mora, en este sábado, vino a decir que hay tópicos que deben de ser extirpados, que en el relevo generacional de este espectáculo de nombres y no de hombres, de consumir toreros y exprimirlos sin dejar que maduren, hay que hacerlo con talento. Que siempre, mientras se pueda, ha de haber en activo una referencia de lo imprevisible. Algo que no sea lógico y atlético. Frágil, liviano, breve, bello, hondo. Pero da la impresión de que estas cosas de las que hablamos ahora no tienen cabida en un sistema cuya sensibilidad e inteligencia transcurre paralela a una sociedad tan de epidermis, tan de intereses, que lo de hoy corre el peligro de ser una anécdota. No lo es. Porque aún con ese trato, el toreo esta falto de estas anécdotas que hacen todo tan imprevisible como vivo. Hay otoños que, por magia, son primavera.

Asi se torea
Asi se torea

  

UN TORERO SE HIZO VERBO ENTRE LOS ITALIANOS.

 

Por Carlo Crosta, presidente de la Peña Taurina “Los Italianos

 

¿Maestro, como ves si un toro te gusta o no, si te puede servir?”

“Por las orejas, pero sobre todo por los ojos. Ha habido toros que me han quitado el sueño para rato, solo con su mirada. Parece mentira pero el color y la forma de mirarte... Hubo una vez en que los de mi cuadrilla, regresando del apartado, me dijeron que había un problema con los ojos de un toro”. 

“¿Que le pasa? les pregunté ¿acaso ve mal”?
“No” dijeron, “es que los tiene color miel” 
“Ah” dije, “¿y el otro?” 
“El otro también” contestaron. 

“Lo pasé fatal hasta que se abrió la puerta de toriles. Nunca me había ocurrido eso: ver un toro con los ojos de ese color. Es que los ojos de los toros te avisan de sus intenciones. Pueden amenazarte: ¡Ten cuidado que te estoy esperando! O bien pueden animarte: ¡No te preocupes. No pasa nada. Pero no me mortifiques demasiado eh!”.

Luis Francisco Esplá, 52 años de los cuales 34 como matador de alternativa. Gemelo en el zodiaco y sin gemelos en los ruedos porque es único por genialidad, nos contó un montón de anécdotas a unos cuantos aficionados italianos en el súper moderno y estupendo hotel Nhow, del grupo NH, en Milano. 

Escuchar a un torero y tener la oportunidad de charlar con él cuando no está ataviado de luces, es algo insólito, raro, extraordinario, excepcional y maravilloso. Se me perdone la comparación pero, para mi, es como ver el toro en el campo, cuando no está ataviado con la divisa. Los dos son total y completamente libres de las obligaciones a las que les somete el compromiso de la lidia. ¡Un verdadero lujo! 

Don Francisco nos contó su teoría de los círculos y de la pena que no hubiese una pantalla para dibujarla. Como aficionado a la pintura, tal vez nos hubiera dibujado alguna faena. Así introdujo lo de cargar la suerte que depende del toro con el que uno se tiene que enfrentar. Con el circulo lo rompes porque lo obligas a girar sobre un eje horizontal, sin el circulo lo cuidas porque solo lo haces pasar. Pero, en ambos casos, puedes cargar la suerte. ¡Que duro es tener que abandonar las convicciones! Pata contraria p'alante etc. 

Luego habló de los encastes, de su cuñado Dámaso, de los tiempos en los que compartía el cartel de los banderilleros, de sus años de aprendizaje, de los toros que le han encumbrado y de aquellos que le han quitado el sueño, Nos contó, si bien en tan solo unas horas, su vida de profesional. Y cuando pusimos el video de la corrida de su despedida en Madrid el pasado mes de junio, al toro Beato de Victoriano del Río se negó a mirarlo. “Es que me pongo a llorar” dijo. Solo se puso a reír con nosotros cuando le pregunté si todavía guardaba aquel traje grana y oro que le habían casi arrancado a pedazos mientras salía en hombros de Las Ventas. 

Por último nos hizo también un sucinto relato de lo que le contó a los diputados del Parlamento catalán en Barcelona. 

"No estoy aquí para justificar el toreo, sino al contrario para oponerme a que se nos prohíba nuestro derecho de sentir en manera diferente. En las prohibiciones nunca jamás habrá simiente para prosperar. Lo que nunca yo quisiera en absoluto es volver a tener que emigrar a Francia para presenciar o ejercer algo que me gusta". ¡Toma, ahí queda eso!

Todo esto nos contó en el día de víspera de la primavera milanesa.

¡Un torero, un hombre y un pedazo de embajador de la Fiesta de los Toros! 

Milano, 22 de marzo

(Pubblicato su Portal Taurino Sevilla)